Nuestra historia

Los Bitsch: Una bella vista fue cuna de sus proezas

En 1884 Enrique Bitsch siguió a su hermano Juan, radicado en Punta Arenas, Chile, donde ya había conquistado una sólida posición económica. Enrique partió de Friedrichstadt, Alemania, y pronto comenzaría el aprendizaje junto a Juan en la nueva tierra.

En 1886 llegó su novia, Margarita Scherner, vivieron una especial luna de miel poblando un campo en Santa Cruz, al que bautizarían «Bella Vista». Todo estaba por hacerse en 1886, tiempo de indios, carros y bueyes, pumas e inviernos crudos. La decisión fue quedarse y llegaron los hijos bendiciendo el hogar.

Bitsch es una de las familias que contribuyó a la etapa fundacional de la zona de Río Gallegos. Con cinco generaciones argentinas, sus integrantes se destacan en la excelencia de la actividad ganadera.

 

Los Bitsch en Alemania

La familia Bitsch era oriunda de Friedrichstad, provincia de Schelswig- Holstein, al norte de Alemania, una ciudad ubicada próxima al límite con Dinamarca. Ellos se dedicaban a la agricultura y a la carpintería. Allí nacieron los hermanos Juan y Enrique Bitsch, entre otros hijos de Johann Jacob Bitsch y Luisa Carolina Hensel.

Juan Bitsch llegó a Punta Arenas en el año 1880, contratado como contador de la firma alemana Wehrhan. Trabajó luego en el Banco Alemán Trasatlántico de Punta Arenas, años en que se hablaba de la «Colonia Punta Arenas». Más tarde Juan Bitsch arrendó tierras en la zona de Tres Puentes, Chile, después instaló un tambo, también cazaba y comercializaba cueros de lobo marino, luego solicitó al Gobierno de Chile más hectáreas y montó un aserradero a vapor, el primero de la zona. Años más tarde Juan compró esas tierras que mantenía arrendadas en remate público. Fue un hombre con mucha ambición y supo crecer.

Se casó con Marta Saunders, chilena. Juan Bitsch fue de la generación de Mauricio Braun, José Menéndez, José Nogueira, Lautaro Navarro, y Monseñor Fagnano, con quienes tenía trato y mantenía correspondencia. Entre las actividades que lo contaron como vecino colaborador, sabemos que inició los Bomberos en Punta Arenas y también fue Juez de Paz.

 

Enrique se suma al proyecto

Estando Juan Bitsch radicado en Punta Arenas y con importantes intereses económicos, llamó a su hermano Enrique Bitsch quien se encontraba aún en Alemania. Al llegar a Punta Arenas en 1884 a los veintiséis años de edad, Enrique aprende a hablar y escribir el castellano y su hermano Juan le encomendó la elaboración de los quesos en el tambo y la construcción de varios edificios.

En Punta Arenas conocen al capitán Eberhart, quien ya tenía la estancia “Chymen Aike” en Santa Cruz y él les ofreció a los hermanos Bitsch venderles una fracción de sus campos, si les interesaba poblar en la Argentina. Juan Bitsch, que ya era socio de Eberhart, aceptó la oferta y nacería la sociedad «Bitsch Hermanos». Ante este nuevo panorama empresarial, Juan manejaría las obligaciones de Punta Arenas y Enrique las de Santa Cruz.

Como Juan se encontraba muy ocupado en Chile, le hizo ver a su hermano Enrique que en Argentina tendría un futuro próspero y en un viaje que hace Juan a Alemania, le trae a su hermano la novia, Margarita Cristina Scherner.

 

Una luna de miel… poblando

Ellos se casan el 11 de noviembre de 1886 en Punta Arenas y emprenden su viaje de bodas desde Tres Puentes en Chile a “Chymen Aike” en Argentina, con un piño de vacunos demorando varios días llevando caballos pilcheros y una carpa que armaban por las noches. Pasaron Navidad en “Chymen Aike” con el matrimonio Eberhart y en los primeros días de enero de 1887, se instalaron en las tierras que le cede Eberhart y que pagaron en plazos. Eligieron un lugar reparado cerca de una vega y levantaron la primera vivienda de adobe, madera y chapa. Llamarían al campo «Bella Vista» porque contaban luego que, cuando estaban llegando a los campos para poblar, notaron una bella vista del paisaje.

Construyeron su casa y cuando años más tarde hicieron la mensura del campo de Bella Vista, descubrieron que las instalaciones de la estancia se encontraban en tierra de la estancia lindera, Chymen Aike y tuvieron que trasladarse. En la edificación original tuvieron inconvenientes con la extracción del agua porque el terreno era muy pedregoso.

El 8 de agosto de 1887 nació la primera hija, Luisa María Bitsch, según partida de nacimiento es la primera mujer blanca nacida al sur del río Santa Cruz. El parto de Margarita es atendido por su esposo Enrique y la anotarían muchos años después porque en Río Gallegos aún no existía nada.

 

La decisión de permanecer

Sufrieron duros inviernos durante los primeros años. Un día Enrique le dijo a su esposa que le parecía que la Patagonia no era un lugar para estar con la familia y pensaba en la idea de regresar todos a Alemania. Margarita le dijo que no, que si él quería regresar a Alemania que lo hiciera, pero ella se quedaría porque ya tenía una hija argentina. Decidieron quedarse, Juan Bitsch visitaba a su hermano Enrique viajando a veces solo a caballo y otras veces con su familia de ocho hijos, en carreta desde Punta Arenas a “Bella Vista”.

En 1898 Juan decidió asegurar las instalaciones de “Bella Vista” con una compañía de seguros inglesa, luego de que un incendio arrasara con su aserradero en Chile.

Cuando llegaba el barco con mercadería a la playa de Gallegos, años en que habían solamente cuatro edificios en la aldea de Gallegos, iba Enrique a veces acompañado por su esposa a buscar las mercaderías.

Los bueyes de las carretas de “Bella Vista” eran todos iguales, del mismo color y esto llamaba la atención de la gente y pronto reconocían la carreta de la estancia. Juan Hermann era niño, llevaba la carreta al pueblo y lo llamaban: «El carretero más chico con los bueyes más grandes».

Enrique era un hombre muy bueno, más bien tranquilo y de mucha paciencia. Su habilidad era la carpintería, él mismo armó el galpón de esquila ayudado por dos hombres que vinieron de Alemania y demoraron dos años. Estaba contento de haber puesto en pie un establecimiento ganadero y ya en 1905 contaba 13.500 animales entre ovejas, bueyes, vacunos, caballos. En diez años avanzaron muchísimo. Antes que obtuvieran el título de propiedad en el año 1900, ya estaban construyendo su casa, la que trajeron en paneles, importada de Escocia.

Margarita tenía mucho carácter y era emprendedora. Se dedicaba a todas las tareas del hogar, especialmente la cocina, las conservas y la confección de ropa para sus hijos, con telas que recibían de Alemania. Era una mujer decidida, de empuje y resistió muchos golpes en la vida. No se entregaba así nomás.

En los primeros años el capataz fue un alemán de nombre Will Rainer y más tarde un escocés de apellido Mac Donald. Más adelante el personal fue chileno y pocos argentinos. Durante las primeras décadas los empleados fueron tres ovejeros y un puestero. Más adelante fueron hasta 10 empleados entre capataz, peones, quintero, cabañero, cocinero, lechero.

Contaban que los indios que habitaban en la vega venían a pedirles víveres, pero la familia apenas tenía para ellos durante los primeros años. Para no utilizar sus vacunos como fuente de alimentación durante la primera época, cazaron avestruces, guanacos y patos para alimentarse.

Cuando construyeron la casa, los indios ayudaron y recibían carne en forma de pago. Un día vieron un espejo, los indios se tentaron de la risa al verse reflejados y llamaban al resto del grupo. Estos indios vivían donde tenían un picadero a poca distancia del casco de Bella Vista. La abuela Margarita contaba que cuando llegaban los indios de visita, ella ponía más agua en la cafetera para que alcanzara para todos. Decía que de pronto estaban viviendo cerca de la estancia y al otro día se habían trasladado a otro lugar, eran desconfiados y temerosos pero muy pacíficos. Viendo a los indios cocinar la carne de guanaco y avestruz, fueron aprendiendo esas costumbres y cómo aprovechar las pieles y las plumas. Aún se observan en la zona y se conservan en la casa, flechas y otros elementos aborígenes.

 

La familia

En 1887 nació Luisa María, en 1888 Juan Hermann, en 1889 Ana Rosario, en 1891 Enrique Augusto, en 1893 Guillermo Augusto, en 1894 Margarita Catalina, en 1899 nació Federico Bitsch y en 1906 nació Emma Alvine en Alemania.

En 1905 Enrique y Margarita, luego de muchos años de trabajo, se trasladaron con sus hijos a Alemania porque ya estaban en edad escolar, regresando después al sur.

En 1924 “Bella Vista” ganaba distintos premios en la Primera Exposición Rural de Río Gallegos.

En 1925 falleció Juan Bitsch de Punta Arenas, el hermano de Enrique Bitsch, y al año falleció Enrique Bitsch en Alemania. La familia decidió disolver la sociedad para que los Bitsch de Punta Arenas quedaran con las propiedades de Chile y los Bitsch de Santa Cruz con lo que manejaban en Argentina. En 1928 se creó la sociedad anónima Enrique Bitsch. Juan Hermann Bitsch (p) fue el siguiente administrador de la estancia. Ese mismo año él fue elegido Presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos. Margarita se estableció en “Bella Vista”.

En 1930 falleció Juan Hermann a los 42 años, entonces su hermano Federico regresó de Las Heras a “Bella Vista”. Margarita, su madre, fallecería pocos años después.

 

Federico Bitsch

Federico estudió desde los ocho años en Alemania, se presentó como voluntario en 1917 para participar de la Primera Guerra Mundial donde fue prisionero. En 1920, a los 20 años de edad regresó a Argentina para realizar el servicio militar, luego sus padres lo enviaron a administrar los campos que la familia arrendaba en la zona de Las Heras y Deseado porque en “Bella Vista” lo hacía su hermano Juan Hermann.

En 1930 emprende la actividad de la cabaña e inicia la raza Corriedale en la estancia con ovejas de cabaña María Behety de Tierra del Fuego y carneros de la cabaña Little de Nueva Zelanda. Obtuvo muchos premios, muchas satisfacciones, recorrió la provincia y visitaba las exposiciones de Buenos Aires. Federico Bitsch fue uno de los que escribió el reglamento de Corriedale para el standard de la raza en Argentina. Cuando un carnero de Australia y otro de estancia “Bella Vista” fueron a la final en el año 1964 en la Feria de Palermo, para definir el mejor vellón, ganó el de “Bella Vista”. La señora, dueña de la cabaña australiana, se acercó al animal de “Bella Vista” y le colocó la bandera sobre el lomo al carnero, lo felicitó a Federico Bitsch y le dijo que había sido un honor perder contra ese animal que fue récord nacional de venta.

 

Catalina Bitsch y Hinri Heesch

Catalina Margarita Bitsch estudió en Alemania y se casó con un médico del Ejército alemán, Hinri Heesch. En 1921 nació su hija Margarita Alvine «Mausi» y en 1922 se trasladaron a la Patagonia. Al doctor Heesch le gustó mucho la Patagonia y se adaptó con agrado a la vida sureña y campestre. En 1924 nació Carlos Enrique Heesch en Bella Vista atendido el parto por su padre. Más tarde Heesch compró un campo en la zona de Piedra Buena que llamó “La Tapera” en sociedad con el suizo Víctor Vogelhumer. Periódicamente Heesch viajaba de Bella Vista a La Tapera, y tiempo después compró tierras fiscales para extender los campos. Nació su tercer hija, Gildigard Heesch.

Como Hinri Heesch era médico, lo solicitaban en los alrededores para atender partos, accidentes o donde requirieran un médico y él gentilmente iba a caballo a prestar sus servicios. Muchos pobladores lo recuerdan y era tanta su vocación médica que cuando compró “La Tapera” y construyó una gran casa, también dispuso habitaciones para sanatorio.

Carlos Heesch, después de haber estudiado en Alemania, fue a trabajar de cadete por cinco años con los Mac Kenzie a “Markatch Aike”. En 1949 Carlos regresó a “Bella Vista” para reemplazar a Juan Bitsch, hijo de Juan Hermann, quien se marchaba.

Carlos construyó casas nuevas para el personal, dividió los campos para pastoreo, sumó nuevos molinos, motor de luz 220, entre otros avances.

Carlos Heesch se casó en Puerto Santa Cruz en 1955 con Eileen Doherty Watson, luego se radicaron en “Bella Vista” y tuvieron tres hijos: Maureen, Eric y Patricio Federico. Carlos enfermó gravemente, siendo sus hijos pequeños, y falleció el 17 de agosto de 1967.

 

La actual conducción

Eric Heesch fue cadete en estancia “Cullen” de Tierra del Fuego donde administraba Pat O´Byrne y en 1980 se hizo cargo de “Bella Vista” junto a su tío abuelo Federico Bitsch, que pocos años después realizaba su última esquila a los 80 años, con bastón apartando en el corral, ya muy cansado.

En 1986 comenzaron a hacer esquila preparto en el mes de septiembre, cuando a todos les sonaba a una locura. Trabajaron con inseminación artificial, buscando una cara descubierta. Ganaron varios premios y el más importante fue el lote campeón de diez animales A.C. en el Congreso Mundial de Corriedale cuando se hizo en El Calafate. Incorporaron vacunos Polled Hereford.

Desde 2004 se trabaja en la estancia para incorporar Merino Multipropósito con el fin de afinar el lote de lana, logrando hoy en día los 21 micrones, lana que se ve beneficiada en el mercado por su demanda.

Eric fue inspector de Corriedale durante varios años habiendo revisado más de 40.000 animales, uno por uno, integró varios jurados rurales dentro y fuera del país. Fue integrante de la primera Sub-comisión juvenil de la Rural en 1984, cuando empezaron a realizarse las fiestas del cordero.

Patricio Heesch ingresó a la firma lanera holandesa Hart, donde trabajó cinco años y tuvo allí la oportunidad de viajar a Australia y Nueva Zelanda. Luego se hizo cargo de la gerencia de la firma, primera empresa argentina de remate de lanas. Más adelante se vinculó a la compra y venta de hacienda y lana e incursionó en la actividad frigorífica donde actualmente se desempeña. Ha participado en varias comisiones de la Sociedad Rural.

Maureen Heesch acompaña la gestión de la familia desde el exterior junto a sus hijos Augusto y Tomás.

La 5ta generación de la familia, Santiago, Catalina, Martín y Federico, colabora activamente en los trabajos que se desarrollan en el establecimiento.

Es por ello que Eileen Heesch, sus hijos y sus nietos, continúan actualmente frente a “Bella Vista Bitsch”.

 

EPIGRAFES

 

1 Margarita Scherner y Enrique Christian Bitsch.

5 La casa principal de “Bella Vista” recién construida, fines del siglo XIX.

7 Eric Heesch con su tío abuelo Federico Bitsch, 1980.

 

Fuentes consultadas: “Familias de Santa Cruz” de Pablo Gustavo Beecher.

Los Jamieson de “Moy Aike” Hacedores de una fuerte tradición ganadera

Un capitán de barco escocés radicado en Australia contaba fascinantes aventuras vividas en el mar, ante la mirada atónita de sus hijos. Uno de ellos, Henry Jamieson, quiso imitar tamaña osadía y no dudó en embarcarse para demostrar la propia.

Llegó a la Argentina en 1877 y dos años después, se enroló en la legendaria expedición al río Negro que comandara el general Julio Argentino Roca: la «Campaña del Desierto».

En 1887, incursionó en el territorio de Santa Cruz y pobló un campo sobre la margen norte del río Coyle que llamó «Moy Aike».

Junto a otros colonos, realizó el gran arreo de yeguarizos y lanares que insumió dos largos años de faenas, con pariciones sobre la marcha y combatiendo feroces pumas.

Henry se casó con Mary Halliday y tuvieron siete hijos de los que sobrevivieron seis: Alec, Helen, Hetty, Harry, Jack y Mayo. Ellos afianzarían luego una tradición ganadera nacida con especial cuidado.

 

El pionero Jamieson

Henry William Jamieson llegó desde Australia a Buenos Aires en 1877, tenía dieciocho años y fue a trabajar a la zona rural de Necochea por dos años.

Había nacido en Yatala, a siete millas de Adelaide, en Australia del Sur, en septiembre de 1859, era el hijo veintiuno del capitán de mar Alexander Jamieson, un escocés radicado en Australia, pero el octavo hijo del tercer y último matrimonio, ya que el capitán antes había quedado viudo dos veces.

En 1879 se fue como baqueano a la expedición al río Negro, más conocida como la «Campaña del Desierto», que comandaba el general Julio Argentino Roca.

Cuando salieron los premios militares de tierra en el río Negro para la gente que había estado en la campaña, Henry Jamieson hizo los trámites para que se las dieran en el territorio de Santa Cruz y así tuvo la suerte de obtener 1.750 hectáreas al lado de los campos que estaba poblando sobre el río Coyle.

El había llegado a la Patagonia en mayo de 1883, con veinticuatro años de edad. Localizó un campo sobre el lado norte del río Coyle y le puso el nombre de unos manantiales del lugar, «Moy Aike» que más tarde sería conocida con su actual nombre de «Moy Aike Grande».

Una teoría sobre el nombre de la estancia es que, aparte del significado tehuelche, puede ser una combinación de significados, tantos locales como personales del pionero. Moy es un nombre que se encuentra tanto en Escocia como en Irlanda, y Aiken, la otra forma para Aike, era el apellido de soltera de la madre de Henry, por lo tanto creo que Moy Aike es una mezcla de ambas combinaciones, cercana al sentimiento del poblador.

 

El gran arreo

Para poder poblar su campo con hacienda lanar y caballos, formó una sociedad con otros tres pobladores: John Hamilton, Thomas Saunders y John MacLean. Viajaron por barco hasta Buenos Aires y de allí a Bahía Blanca, para ir a Currumalán, donde compraron doscientos caballos, trescientas yeguas y seis padrillos, todos criollos. Las ovejas fueron compradas en la provincia de Río Negro.

Con las ovejas y los caballos debieron recorrer cerca de 2 mil kilómetros, el arreo llevaría casi dos años bajo todo tipo de condiciones climáticas, cruzando ríos y viviendo siempre en movimiento sobre un terreno desconocido que todavía no estaba poblado …Así estaba casi toda la Patagonia.

Tuvieron que atender las pariciones, esquila y baño, durante el viaje. Cuando cruzaban los ríos, utilizaban los cueros secos de los caballos en forma de balsa y arriba llevaban las ovejas. Cada uno de los cuatro socios tenía 2 mil ovejas cuando llegaron a su destino. De este arreo quedó el nombre de «Aguada Jamieson» en la zona de San Julián, porque fue la aguada que salvó a toda la hacienda de morir de sed, ya que llevaban días tratando de localizar agua. Esa fue también la salvación para los demás arreos que atravesaban esa zona.

 

Henry y Mary

Una vez que Henry Jamieson estuvo de vuelta en “Moy Aike”, tuvo que levantar los edificios y corrales para formar el casco y al mismo tiempo, cuidar la majada, porque no tenía alambres.

Los primeros alambres fueron levantados en los años 1890. Todo el material para edificar o hacer los alambres tuvo que ser traído desde las playas de «Hill Station», adonde las goletas o barcos pasaban a dejar los pedidos. El traslado hasta el campo era por carretas tiradas por bueyes.

«Hill Station» era la estancia de la familia pionera de William Halliday y Mary MacCall, futuros suegros de Jamieson, que estaba sobre el lado norte del río Gallegos, justo enfrente al pueblo del mismo nombre que recién se formaba.

Henry Jamieson se casó en 1897 con Mary Halliday, la segunda hija de la familia. Tuvieron siete hijos, cuatro varones y tres mujeres. Alejandro «Alec» Guillermo nació en la lavandería de la casa de “Hill Station” en 1898, mientras que el resto nació en “Moy Aike”: Helen Mary en 1899; Enriqueta «Hetty» Coy en 1901; Enrique «Harry» Halliday en 1905 (Halliday, en este caso es usado como segundo nombre, costumbre inglesa de usar el apellido de soltera de la madre debido a que la mujer, una vez casada, pierde su apellido para siempre); George Robert nació en 1907 y falleció al año siguiente; John «Jack» Archibald en 1911 y Georgina May «Mayo», en 1914.

 

Mary, la típica mujer pionera

Mary Halliday fue una mujer típica de su tiempo que podía ayudar a su marido haciendo de todo, le encantaba hacer trabajos al aire libre y hay anotaciones de su esposo en el diario donde se lee: «A Mary le tocó recorrer los potreros» …»Hoy, Mary y yo fuimos a recorrer los alambres de los límites, estuvimos afuera ocho horas de a caballo».

Mary era muy buena tiradora con armas largas, durante el invierno le gustaba salir en la nieve y seguir los rastros de los pumas hasta cazarlos, ya que hacían mucho daño, pudiendo matar entre treinta y cuarenta ovejas por noche, especialmente cuando la hembra está mostrando a los cachorros cómo cazar.

Ella se levantaba a las cuatro de la mañana, ordeñaba las vacas, separaba la crema, después le daba de comer a las gallinas y se dedicaba a su jardín y la quinta.

También hacía tiempo para ir de a caballo, sola, a visitar a sus padres en “Hill Station”, a unas nueve leguas. Salía temprano, como a las cuatro, dejando al esposo al cuidado de sus hijos. Montaba su caballo tordillo, visitaba a su familia y volvía antes del anochecer.

A Henry Jamieson, aparte de tener su tiempo ocupado trabajando su estancia, también le encantaba escribir artículos para revistas, escribía poemas y era muy prolijo con su agenda y libros de contabilidad.

Era un hombre que jamás estaba demasiado tiempo en un solo lugar, cuando no estaba afuera por cuestiones de negocios, viajaba a la Cordillera en busca de vacunos y caballos o visitaba a sus vecinos.

Henry y Mary hicieron algunos viajes a Escocia mientras sus hijos iban a la escuela en Buenos Aires, los varones estuvieron pupilos en el Colegio San Jorge de Quilmes.

 

Muere el pionero

En 1918 falleció Henry y su hijo «Alec», con veinte años asumió el trabajo y la administración de la estancia. Tuvo también que apoyar a su madre y sus hermanos menores, Helen tenía diecinueve años; Hetty dieciséis; Harry, trece; Jack siete y Mayo, cuatro.

Alec Jamieson se encontró ante exigencias que lo obligaron no sólo a tener una gran dedicación y sacrificio en pos del futuro de su familia, sino que al poco tiempo tuvo que enfrentar los problemas que trajo la huelga del ´21.

En realidad, el malestar había comenzado en 1914 en la estancia «Mata Grande», este dato sale de la agenda de Henry Jamieson, adonde se lee que “Mata Grande” tuvo que largar su hacienda y que más tarde lo hace «Cañadón de las Vacas», por un tiempo, durante la esquila, hasta que se arreglaron los precios.

Cada temporada, después del ´14 hubo trastornos con los trabajos de hacienda y año tras año fueron en aumento, hasta el ´21. Eso trajo muchas dificultades en el manejo de la hacienda lanar, hasta el punto de no poder hacer más nada por un tiempo …pariciones fuera de época y control, cruzamientos entre razas, que trajeron problemas con el mercado lanero y de carne, que llevaría años corregir. Hubo señaladas que no fueron hechas, igualmente con las esquilas y los baños, sin mencionar la sarna, que había avanzado fuera de todo control. A esto sumemos quedarse sin la caballada mansa y después tener que esperar meses para encontrar los animales, algunos lastimados y hasta heridos de bala.

Una tropilla de “Moy Aike” fue devuelta después de dos años.

Alec se salvó de ser llevado por los huelguistas, estaba en cama con un tobillo mordido por un potro porque el día anterior había estado castrando potros con su tío Jim Halliday, en “Moy Aike Chico”, cuando esa estancia pertenecía a los Halliday.

Aparte, sus hermanas Helen y Hetty estaban armadas y no dejaban que nadie se acercara a la casa.

Esa fue la época en que se ayudaban entre sí para hacer los trabajos de las dos estancias. Tío y sobrino esquilaban la hacienda a mano, lentamente y formaban los fardos, había lana desparramada en todo el galpón. A veces llegaba la gente de a pie para trabajar, siempre y cuando no hubiera vigilancia por parte de los huelguistas.

En “Moy Aike”, los alambres fueron cortados y el puesto quemado.

 

La Sociedad

Con los años Alec fue ampliando las hectáreas de “Moy Aike”, hasta llegar a tener casi 59 mil. Hubo años buenos, por lo tanto llegó a tener 37 mil ovinos, con ventas de entre 8 a 10 mil corderos. Cuando se fue incorporando la raza Corriedale, la majada se redujo a un promedio de 25 mil ovejas, con una producción de 500 fardos de lana y entre 88 y 92 por ciento de corderos.

También se formó la sociedad con los hermanos y hermanas, ya que en 1940 esa sociedad adquiere casi 3.500 hectáreas en la provincia de Buenos Aires, en el Partido de Necochea, campos que fueron destinados a la producción de bovinos y cereales.

A partir de ese momento, la familia comenzó a vivir parte del año en «San José», volviendo en la primavera al sur para pasar el verano y el otoño en “Moy Aike”.

Tres de los hijos Jamieson se casaron con tres hermanas Patterson.

 

Los Patterson

Ellos eran fundadores de la estancia «Mata Grande», al norte del pueblo de San Julián. Habían viajado de Dumfries, Escocia, los cuatro hermanos Patterson, con su padre, hacia las Malvinas, donde trabajaron en las estancias de la famosa «Falkland Islands Company».

Después de varios años y de ver que sus compañeros partían hacia «la costa» en busca de un mejor porvenir (como Halliday, Rudd, Fell, Smith y Hamilton), invitados por el Gobernador Moyano, tomaron la decisión de viajar a Punta Arenas en busca de mejores posibilidades, un futuro mejor.

Ellos eran: Robert, William «Will», James y George. Robert es quien viaja a San Julián. (Su nombre aparece en la agenda de Henry Jamieson en 1891, cuando cruzó el río y pasó por “Moy Aike” camino a San Julián).

Robert, con la ayuda de su hermano Will comenzó a poblar campos a unas catorce leguas al norte de San Julián, mientras lo hacen, va llegando el resto de la familia. James y George son los que se casan.

James tiene varones, mientras que George tiene seis hijas. Robert y «Will», los dos hermanos mayores, permanecen solteros.

Las seis hermanas Patterson eran: Mary, casada con Alec Jamieson; Eileen «Pat», que se casó con Jack Jamieson; Sarah «Tay», casada con Harry Jamieson; Harriet «Lala», con Próspero Suárez; «Georgina «Dodo», casada con John Scott y «Tida», esposa de Juan Aristegui.

Todas ellas vivieron en “Mata Grande” hasta su casamiento.

Los Patterson tuvieron problemas en el tiempo de la huelga del ´21. La casa de la familia fue incendiada, quedando nada más que el esqueleto. Era una hermosa casa de dos plantas.

 

Alec Jamieson

En 1928, Alec tiene ya todo bajo control: se había formado una sociedad entre la familia, los hermanos y hermanas eran mayores de edad y disponía de tiempo para él. Había mantenido correspondencia de varios años con Mary Patterson.

Alec y Mary se casaron en San Julián en 1929, después sería Harry con «Tay», en 1930 y por último, Jack con «Pat», en 1938.

Así se fue agrandando la familia, Alec y Mary tuvieron cuatro hijos, Ruth June en 1930, Ann Virginia en 1933 , Mavis Eileen en 1935, que falleció a los once años y Alejandro «William», que nació en 1941, en Río Gallegos.

Un valioso recuerdo de infancia en “Moy Aike” fue haber conocido a los tehuelches. Alec tenía en la estancia un despacho de almacén, con bombachas, alpargatas, tabaco, papel, víveres, etcétera, entonces, cuando los indios venían del Cañadón de Camusu Aike, cambiaban sus fajas y capas por harina, azúcar y yerba.

Ellos quedaban acampados dos o tres días haciendo cuentas y todo lo que dejaban era para la casa. Los chicos iban a sus toldos a comer carne de avestruz.

Muchos de ellos trabajaban durante la temporada en la estancia.

 

El trabajo

Alec vivió para su majada, cuando había que hacer trabajos en los puestos «Cerro Negro» y «Monte Negro», iba con el personal a caballo y se quedaba dos o tres días. Trabajaba duro; toda la familia y la gente lo respetaban mucho. Se levantaba temprano, tomaba café e iba caminando al galpón a hacer los trabajos y si no era época de trabajos, él encontraba algo que hacer.

William Jamieson, su hijo, fue educado en el San Jorge de Quilmes y como todos los varones Jamieson, volvió al sur para ayudar a su padre en el campo porque don Alejandro estaba enfermo, entonces William se repartió entre “Moy Aike” en Santa Cruz y “San José” en Buenos Aires. El era un muy buen jinete, tirador de boleadoras y con el lazo, era siempre un tiro seguro pialando potros. Tenía buena mano para hacer el choique a la piedra y fue buen tirador de armas largas.

Cuando se organizaban los arreos de ovejas al frigorífico, William iba con la gente y el piño, llevando los pilcheros para acampar afuera.

Henry Jamieson, su hijo, luego lo acompañó en el campo y después de su muerte, siguió al frente de “Moy Aike Grande”. El heredó las mismas habilidades camperas de su padre.

 

Hacienda

Es bueno decir que el pionero, Henry Jamieson, comenzó su majada con el Merino de patas largas y de poco vellón, típico de cuando recién se estaba poblando el sur. En 1896 introdujo carneros Lincoln y al año siguiente, trajo de Nueva Zelanda Lincoln puro pedigree para seguir con Romney Marsh.

Alec Jamieson, el hijo, fue quien decidió traer y utilizar carneros Corriedale, con los que, a partir de 1930, obtuvieron excelentes resultados en lana y altos porcentajes en la parición.

William Jamieson, hijo de Alec, comenzó presentando carneros de campo en exposiciones dentro de la provincia, con excelentes resultados y un incremento notable en las ventas de la estancia. Esto lo incentivó a formar una cabaña en 1972 y desde ese momento, se presentaron animales en las exposiciones de toda la provincia, como también en Comodoro Rivadavia, Curuzú Cuatiá, Bahía Blanca y Palermo.

En 1994 recibió el primer premio de Gran Campeón de la exposición de Río Gallegos, fueron veintidós años de trabajo hasta llegar a este nivel.

Vinieron luego los años difíciles, tanto climáticos como financieros, por lo tanto hubo que recortar gastos y ajustar muchas cosas en el manejo de la estancia. Henry Jamieson trata de mantener y mejorar la hacienda Corriedale según las exigencias, tanto de la Asociación Corriedale como del mercado de lanas y carne.

 

Harry (Enrique) Jamieson

Enrique Jamieson fue pupilo al Colegio San Jorge, en Quilmes, Buenos Aires y cuando volvió a Santa Cruz se anotó como cadete en la estancia “Cóndor”. Después hizo un viaje a Nueva Zelanda para adquirir mayor experiencia y a su regreso, alquiló en 1929 a los Halliday diez mil hectáreas llamadas «Moy Aike Chico». Era una sección de la estancia «Hill Station» a ochenta y un kilómetros del pueblo (Gallegos).

Hay un valle muy fértil sobre el río Coyle que se aprovecha para los planteles y el engorde de la hacienda adulta. Hizo una explotación normal, con sus altos y bajos, según los valores internacionales.

Harry Jamieson y «Tay» Patterson se casaron en 1929 y se fueron a vivir a “Moy Aike Chico”. Tuvieron dos hijos: Joan Marjorie y Enrique Jorge.

En 1942 Harry hizo otro viaje a Nueva Zelanda e importó carneros Corriedale, con los que inició la Cabaña Rebaño Nº 46 y en 1945 compró el campo que alquilaba.

 

Lazos de familia

Era una vecindad muy emparentada y con una buena relación. Mirando hacia el norte, a la izquierda, estaba George Mac George en la estancia «Guakenken Aike»; en frente, Alec con su familia, en «Moy Aike Grande»; Mauricio Braun en «Coy Aike»; Felton en «Killik Aike Norte» y Kennard, que administraba «Güer Aike».

Harry tuvo mucho éxito con sus planteles Corriedale, que salieron campeones en Palermo en 1945, Gran Campeón en 1946, además tuvieron una actuación muy destacada en Uruguay, con un Gran Campeón Puro de Origen y fueron records mundiales de precios.

El estuvo en todas las exposiciones de la costa y en Punta Arenas y ha sido reconocido como director de la Sociedad Rural Argentina y fundador de la Asociación Argentina de Criadores de Corriedale. Era un gran hombre de trabajo, que combinaba con su actuación en las comisiones.

Era de a caballo y pialaba muy bien.

En 1954 Enrique se retiró de “Moy Aike Chico” y llamó a su hijo Jorge para hacerse cargo de la estancia. El estaba como segundo en la estancia «Cullen», en Tierra del Fuego.

Más tarde, junto a la familia Bárcena, don Fernando, Victoria y sus hijos, adquirieron la estancia “La Fe” y tras venderla, compraron otros campos, Jorge compró uno a Mauricio Braun. Cuando se hizo una división de la estancia “Moy Aike Grande”, recibió otra extensión de campo que se incorporó a “Moy Aike Chico”. Originalmente eran cuatro mil animales de esquila y con el tiempo ese número se incrementó.

En esos primeros años los acompañaron Alberto López y Erasmo Hernández, un excelente cabañero, luego Inspector de la Corriedale, un hombre muy reconocido y de consulta permanente.

 

Cabaña Rebaño 46

Continuaron la historia de la cabaña: incorporaron un plantel Polled Merino con el que tuvieron mucho éxito, con grandes campeones en Comodoro Rivadavia y en la Exposición Internacional de Salto, en Uruguay, donde obtuvieron el Gran Campeón del Congreso Mundial de Merino. También han tenido otras actuaciones relevantes en Río Gallegos, San Julián, Palermo (Buenos Aires) y Punta Arenas.

Además poseen un plantel South Down, que es una raza carnicera y de Nueva Zelanda adquirieron veinte ovejas Polled Door Set e incorporaron vacunos Polled Hereford para diversificar la producción.

En los últimos años Jorge Jamieson cedió la administración a sus hijos: Sandra, Enrique y Paula.

 

Jack Jamieson

Juan Archibaldo, «Jack», fue el menor de los hermanos Jamieson, era muy chico cuando murió su padre y lo crió su hermano mayor, Alec, quien se preocupó mucho por él y no se le escatimó la educación que tuvieron los otros hermanos; también fue al Colegio San Jorge.

Cuando terminó de estudiar, se empleó en Swift de Avellaneda por medio de unos amigos. Cuatro años después, volvió a Santa Cruz y acompañó a sus hermanos Alejandro y Enrique en “Moy Aike Grande”, hasta que, un día, Alejandro les dijo a sus hermanos: «Abran sus propios caminos» y así fue como Enrique se organizó con “Moy Aike Chico” y en 1934, Jack viajó a Nueva Zelanda.

El se conoció muy bien con Harry Little, el fundador de la raza Corriedale, esta genética, que era muy reciente, le dejó un sello muy fuerte. También aprovechó a recorrer Europa y después viajó a los Estados Unidos.

El tenía un gran amigo, que había conocido en el San Jorge, Tommy Mac Crai, el dueño de «Fortitudo», una estancia ubicada en la zona de Fitz Roy, distante setenta y cinco kilómetros de Caleta Olivia. Un día le dijo: «Jack, te vendo el campo».

Ya estaba casado con Eileen Inés «Pat» Patterson, desde 1937. El 9 de enero de 1939 nació su hijo Colin y el 15 de ese mes se asentó en el campo. Con los años nacieron Patricio y Roberto.

El desempeño de Jack Jamieson transcurrió en Puerto Deseado, allá fue presidente de la Sociedad Rural durante veintiún años, junto a otros ganaderos, como Barros, Apesteguía y los Bain. Todos peleaban contra el puma y el zorro, el abigeato no existía. Con ellos y De Diego fundaron la Cooperativa Ganadera de Puerto Deseado, que Jack presidió por más de veinte años.

Edificó una cultura de gremialismo rural, hizo mucho bien para Deseado, pese a condiciones políticas adversas, porque estaba rotulado como «conservador», renegaba contra las presiones.

Con el tiempo, la estancia se agrandó, se anexaron las estancias vecinas «El Hunco» (La Flor), que era de Pedro Kelly y más adelante, Patricio y Roberto compraron «Las Rosas», de Sequeiros y después, «Josefina» a los hermanos Bain.

Jack se preocupó por mejorar la majada, fundó dos cabañas: una Merino y otra Corriedale. Era un hombre inteligente y emprendedor y ahora la estancia «Fortitudo» es un ejemplo de establecimiento porque se trabajó muy bien desde el principio.

Cuando en 1978 se hizo la división de los campos de la familia Jamieson, Colin continuó con “Monte Negro” y sus hermanos con “Fortitudo”.

El mérito de mantenerse vigente-más allá de los fuertes desafíos que atraviesa permanentemente el sector agropecuario-lleva a que consideremos a la familia Jamieson un verdadero emblema regional.

 

EPIGRAFES

 

01 Henry Jamieson y Mary Halliday con algunos de sus hijos.

02 La casa grande original de “Moy Aike”.

03 En una exposición rural de Chile.

 

Fuentes consultadas: Pablo Gustavo Beecher, Suplemento Dominical; Diario La Opinión Austral.

Estancias Pioneras “Cabo Buen Tiempo”

Los Rudd: Entre los iniciadores de la tradición ganadera en Santa Cruz.

 

Era el año 1885 cuando comenzaron a llegar a Santa Cruz los primeros  ovejeros malvineros convocados por el gobernador del Territorio, Carlos María Moyano. John Edward Rudd arribó esperanzado de cumplir el sueño del terruño propio y en 1887, pobló la estancia “Cabo Buen Tiempo” sobre la margen norte del río Gallegos.  Junto a Anne Mac Call dieron trece hijos a la nueva tierra y el campo sureño los contó entre los más emprendedores.

 

Su padre, John Rodgers Rudd nació en 1827 en Plymouth, Inglaterra. Muy joven emigró a la India, donde trabajó en la East Indian Company, una firma muy importante de aquellos años que había crecido económicamente por la exportación del té durante el siglo XIX. En la ciudad de Madras, India, él se casó con Mary Ellen Roach, perteneciente a una familia irlandesa.

En 1840, aproximadamente, el matrimonio decidió viajar a Inglaterra, pero el barco que los conducía sufrió una avería y terminó en las Islas Malvinas. Durante esa estadía supieron que allí había posibilidades de trabajo y, como la actividad ganadera estaba en un buen momento, decidieron establecerse.

John Rodgers Rudd ingresó como ovejero de la Falklands Islands Company, una firma ganadera en la que llegó a ser el administrador. Allí nacieron los hijos: John Edward, William y Anne, entre otros que al ir creciendo

fueron tomando distintos rumbos: John Edward trabajó como ovejero en las islas  desde los diez años de edad y más tarde poblaría en el Territorio de Santa Cruz.

En Malvinas prácticamente todos los campos pertenecían a la misma compañía y no había un futuro promisorio para los empleados, tal vez por eso es que ovejeros como Rudd decidieron cruzar al Continente donde podrían ser propietarios de las tierras que poblaran.

En los años 1880 la intención del Gobernador Moyano era que los ovejeros malvineros ocuparan campos del territorio de Santa Cruz, invitándolos a poblar y ofreciéndoles la garantía de que Argentina los recibiría con satisfacción.

John Edward “Jack”Rudd se había casado con Anne Mac Call, de origen escocés y ya habían nacido su hijos: Agnes en 1878, Ellen en 1880, Mary Jane en 1882 y John Rodger en 1884. El decidió cruzar al territorio argentino junto a su hermano William Rudd; su suegro, ya viudo, William Mac Call y su cuñado William Halliday, que estaba casado con Mary Mac Call. Llegaron en la goleta Rippling Wave con trescientas ovejas. En Santa Cruz aún no existía ningún poblado y eran muy pocos los campos habitados, “Chymen Aike” de Eberhart era uno de ellos.

El arribo sería accidentado porque cuando desembarcaron los víveres y materiales para la construcción, dejaron algunos bultos en la playa sobre la margen norte del río Gallegos, desconociendo que la marea subiría tanto y al día siguiente descubrieron que el agua se había llevado todo. Pasaron ese primer invierno con ayuda de los tehuelches que les suministraron algo de carne de guanaco y avestruz.

 

Poblar el Cabo

Sobre la margen norte del Rio Gallegos, William Mac Call, William Halliday y John Edward Rudd, poblaron “Hill Station” en sociedad y allí  John vivió durante dos años, hasta que, en 1887, se desprendió del grupo y pobló “Cabo Buen Tiempo”, también sobre la margen norte del río, pero ya lindante con el mar.

Un año antes ya había llegado su esposa Anne con los cuatro hijos y el hermano del abuelo, William Rudd, pobló “La Aguada” cerca de Coyle, pero más adelante se marchó a Canadá.

 

El nombre de la estancia se debe a la traducción literal del apellido del marino Fairweather que según cuenta la leyenda  falleció en alta mar y fue enterrado en el Cabo, a la altura de la desembocadura.

 

Los hijos santacruceños

El 27 de agosto de 1887 nacía el primer varón argentino: William Gallegos Rudd y fue el primer varón blanco registrado en Río Gallegos. El marido atendió a su esposa en los partos y más tarde las hijas mayores prestaron su ayuda. Asi nacieron Thomas Rae en 1889, que falleció niño; Annie María en 1891; Edward «Ted» en 1893; Edgar “Dude”en 1895; Maud » Tommy» en 1898; Ethel Bridget «Biddy» en 1900; James Mac Call «Jim» en 1903 y Gerald Ruben «Chip» en 1905. Casi todos, nacieron en la estancia misma. Por los diarios que se llevaban en la estancia se entiende que tanto las mujeres como los hombres trabajaban con la misma intensidad. Ellas también salían a recorrer los campos para hacer los rodeos de la hacienda y en tiempos de parición de las ovejas.

 

Los primeros años

Las primeras ovejas llegaron de Malvinas y con los años compraron más animales en la estancia “San Gregorio” en Chile. En los años venideros se consolidaría la raza Romney Marsh, luego pasando a Corriedale y actualmente con una cruza para lana y carne, siguiendo la tendencia del mercado. En sus comienzos la oveja era considerada casi un animal sagrado y solamente comían carne de guanaco que ellos mismos cazaban o que a veces les suministraban los indios. Por las noches se encerraban las ovejas en corrales para que los pumas no las mataran, comían carne ovina solamente si un puma o zorro mataba a algún animal.

El galpón de esquila se construyó muy cerca de la playa y después de la esquila, a tijera en los primeros años, los fardos se llevaban en carros tirados por bueyes hasta muy cerca del agua donde la tierra estaba firme y allí se subían con una pluma a las chatas que habían llegado con marea alta y que quedaban varadas cuando bajaba el agua. En 1912 compraron un camión Commer para transportar la lana hasta la playa.

La chata donde se cargaban los fardos de lana se dirigía hasta el barco en rada que la conducía directamente a Inglaterra y la venta era a través de la oficina Waldron que representaba a la firma inglesa Jacomb Hoare, organizadora de los remates de lana.

 

Las provisiones

Leyendo los diarios que llevaba la familia, especialmente la pequeña Mary Jane, sobre lo que acontecía cada día, descubrimos que todos ellos miraban siempre hacia el mar porque dependían de que llegara el barco con las provisiones. Hay un cerro cercano a la casa, que Darwin había denominado «Observation Hill», el Cerro Observación, de donde podían divisar el acercamiento de algún barco. Algunas embarcaciones quedaban en la bahía y con chatas más pequeñas se llevaban las mercaderías hasta la playa del campo, otros barcos llegaban a Punta Arenas y desde allí salían las goletas hasta Gallegos.

El detalle del pedido de víveres y mercaderías, lo enviaban junto a la lana que se vendía y en Inglaterra, la misma firma compradora de la lana, reunía el pedido y lo enviaba con el próximo barco que zarpara hacia el sur. El dinero corriente fue la libra esterlina hasta el año 1912.

 

En las primeras décadas la ría se escarchaba por completo durante las mareas bajas, y durante muchos años se cruzó en bote a Río Gallegos para hacer trámites y comprar provisiones, a cambio de unos capones que llevaban para hacer el intercambio.

 

Estirpe pobladora

Alrededor de 1890 se formaron dos establecimientos lindantes: “Dos Lagunas” y “Cerro Falso”, además de intentos en Lago Buenos Aires y Bariloche en Río Negro. En estas dos estancias figuraban como propietarios James  “Jim”y Gerald «Chip» Rudd. Cada hermano quedó con ocho leguas.

El establecimiento pionero-“Cabo Buen Tiempo”-pertenece a la misma familia desde hace unos 130 años. La primera casa fue hecha con “champas” y alli vivieron todos hasta construir la primera “casa grande”.

Incluyendo  al pionero McCall, ya son 6 las generaciones de Rudd-McCalls en Santa Cruz y muchos de ellos descansan hoy en el cementerio familiar de la estancia, bajo un frondoso pinar.

La segunda y tercera generación observaron el incendio del barco Marjorie Glen, que estuvo ardiendo cerca de un mes hasta que encalló en las costas de Punta Loyola, donde hoy aun es visitado asiduamente.

 

Cabe destacar que las sucesivas administraciones de Cabo estuvieron siempre en manos de una misma línea familiar: John Edward “Jack”Rudd, Edward “Ted” Rudd, Ramish “Ramy”Rudd y actualmente esa responsabilidad corresponde a John Rudd, bisnieto del fundador.

 

Pablo Beecher

 

Fuentes consultadas:

*Testimonios de Eric, John y Myrna Rudd

*Suplemento Dominical, Historias del Domingo, Diario La Opinión Austral.

Estancia “Coy Inlet”

Christopher Smith, escocés y Elizabeth Harrison, irlandesa, fueron alrededor de 1860 a vivir a las Islas Malvinas, donde Chistopher trabajó en la única compañía ganadera que existía en las islas, que fue la Falkland Island Sheep Farming Company. El era conocido como el «capataz de los gauchos» y era muy bueno con el lazo.

Christopher y Elizabeth tuvieron varios hijos, entre ellos, tres varones: Peter, William y John, que emigraron al Territorio de Santa Cruz incentivados por su padre, cuando el Gobernador Carlos María Moyano invitó a los hombres de las Malvinas a poblar campos en Santa Cruz, porque podrían ser dueños de la tierra. Christopher quería que sus hijos dejaran las islas e intentaran labrarse un porvenir en el continente, por eso, cuando cumplían los 18 años, les daba 300 ovejas y algo de dinero para los comienzos.

En 1886 viajó Peter, que se embarcó con los animales para intentar poblar en el territorio. En Monte Dinero trabajó algún tiempo con James Greenshields, pero luego quiso independizarse y se fue a caballo con sus animales a un lugar conocido como «Gringos Duros», cerca de Punta Arenas, donde armó su carpa. Allí estuvo poco tiempo, porque se encontró con que la tierra en Chile era muy cara. En 1889 regresó a la zona de Gallegos y estuvo en la estancia Cabo Buen Tiempo, propiedad de John Rudd.

Peter registró su marca para animales en la Gobernación y señaló 130 corderos. En 1890 se fue a poblar la estancia Coy Inlet, sobre el Atlántico, a la que muchos conocieron como «Estancia Coyle» o «Estancia Smith» (Coy es en lengua tehuelche espejo de agua, Inlet es un vocablo sajón que significa caleta, entrada de mar. En los documentos antiguos figura la zona como «Departamento Coy Inlet»).

Una vez que armó su carpa y hubo poblado, mandó una carta a Malvinas para que viniera su hermano John, que también llegó al continente con 300 animales más que le había dado su padre.

Era el año 1890, John viajó a bordo de la goleta «Martha Gale» y vivió un año en una carpa cerca de unas matas grandes mientras su hermano Peter se fue hasta Dorrego, provincia de Buenos Aires, donde compró caballares y los trajo en arreo con la ayuda de otros ovejeros.

Peter compró ovejas en Trelew, ese arreo completo le llevó cerca de un año, esquilando en el camino, con las pariciones, permaneciendo bastante tiempo en un paraje conocido como la Aguada Pérez, cerca de Camarones, hasta llegar a Coy Inlet. Esa aguada fue una parada muy importante para que los animales se recuperaran antes de seguir el último tramo. En un lugar del valle le robaron algunos caballos que después pudo recuperar.

Cuando regresó, John le contó que en todo ese tiempo apenas vio pasar a unas pocas personas. Por último llegó otro hermano, William Smith, con otras 300 ovejas, ya estaban los tres varones Smith en Coyle y sumaban 1.124 ovejas.

La primera vivienda que se levantó en el campo fue de chapa por fuera, adobe en el medio y madera del lado de adentro, con el cielo raso bien bajo para que los ambientes se calefaccionaran rápidamente.

En esa primera época los vecinos que ya habían poblado eran Mc Kay, que administraba la estancia Coy Aike; Gilli en la Pastoril de Coyle, estancia Los Alamos; Iglesias y Bersovic, en estancia Ototel Aike; que más tarde administró José Fernández Montes; Jamieson, en Moy Aike Grande y Henry Reynard Domange, en Cañadón de las Vacas. Peter Smith enfermó y falleció en Punta Arenas a los 28 años. John y William compraron su parte a la viuda y siguieron con el establecimiento.

Una vez terminada la esquila en la estancia, la lana se llevaba en chatas tiradas por bueyes y más adelante por caballos, hasta Puerto Coyle, distante tres kilómetros, donde fondeaban los buques que llevaban los fardos hasta Punta Arenas y de allí a Europa.

Todos los materiales, maderas, chapas, alambres, llegaban por Punta Arenas y de allí en barco hasta Coyle. Una vez que el número de animales empezó a superar la capacidad del campo, ese excedente se llevaba en arreos desde Coyle hasta el Frigorífico de Puerto Sara, cerca de Punta Arenas, demorando un mes de viaje a caballo.

También los víveres llegaban directamente de Europa. Todos los años se hacían los pedidos, desde los víveres hasta el género para hacer la ropa y si en la lista se olvidaban de poner la sal, bueno, sería un año sin sal.

Pero después se abrieron algunos comercios en el pueblo y entonces la familia también empezó a comprar en el almacén de Vera y en La Mercantil o La Anónima.

El puerto de Coyle era muy malo, porque hay muchos bancos de arena y cuando hay mar de fondo el mapa submarino se modifica. Era bravo cuando había mar de fondo, porque se sentía temblar la casa y se oía fuerte el rugido del océano.

El hecho de estar tan cerca del pueblo (Puerto Coyle), trajo a la estancia muchos inconvenientes porque circulaba mucha gente que robaba caballos, corderos…

En 1906, John Smith se casó con Effie Aline Smith, en Puerto Coyle, ella era hija de Frank Smith, que era inglés, y de Patience Thorm, inglesa. Effie había llegado de Inglaterra para ayudar a su hermana Alice, que estaba casada con James Mc Kay, el administrador de la estancia Coy Aike.

Un año antes, mientras Effie todavía era soltera, pasó un hecho curioso. Ella salió a caballo de Coy Aike para visitar a los Jamieson de Moy Aike Grande y cuando llegó a una tranquera, se encontró con dos hombres que la saludaron en inglés y le abrieron la tranquera, conversaron, Effie no los conocía, pero se dio cuenta de que eran norteamericanos. Era el año 1905, pocas semanas después, se enteraron de que unos norteamericanos habían robado en Gallegos el Banco de Tarapacá y Londres y escapado a caballo hacia el norte.

En 1907 nació Honoria «Tommy».  En  1911 nació Eyleen «Dilly» y en 1913, Moira «Bunny».

En 1914 llegó a Coy Inlet un hermano de Effie: Francis John Smith, conocido como Jack, que administró la estancia hasta 1936, el año en que él falleció. (En 1910 Will Smith se casó con Linda Smith, que fue a reemplazar a su hermana Effie a Coy Aike. Ellos tuvieron cuatro hijos: William, Doreen, Rhona y Peter, que vivieron en Coyle, después en Irlanda e Inglaterra).

Effie era una mujer hacendosa, dispuesta a hacer de todo, cocinar, limpiar, lavar, planchar, coser, tejer, atender la huerta, el gallinero y el jardín. Ordeñaba, hacía jamones de cerdo y conservaba la carne vacuna en salmuera. En los primeros años, durante la época del baño de los animales, preparaba la comida para el personal y cruzaba caminando un cañadón con la olla del almuerzo.

El agua se sacaba de un manantial, todos los días los hombres de la estancia tenían que ir a acarrear baldes de agua hasta llenar un tacho grande que estaba afuera de la casa y si no alcanzaba, Effie se iba al manantial y traía más agua. Más lejos, próximo a un manantial, la abuela hizo una quinta y cada dos o tres días cabalgaba dos leguas para ir a regar las plantas.

Effie fue la primera que trajo el ruibarbo de Irlanda,viajó en el barco con algunas plantas que tenían las raíces envueltas en arpillera, lo que las mantenía húmedas. Con los años fue dando de sus plantas, tanto a vecinos como a pasajeros, que multiplicaron el ruibarbo por toda la zona.

En esos años la Ruta 3, que había sido la huella que usaban los carros (esquivando matas, piedras y zanjones), pasaba por el medio de la estancia, que quedaba a mitad de camino entre Río Gallegos y Puerto Santa Cruz, entonces los conocidos pasaban a visitar a los Smith.

Rex Hewlett

Rex Hewlett nació en Southfield, Condado de Surrey, en el sudoeste de Londres. Era de una familia de médicos, su papá y algunos de sus hermanos eran médicos. En la escuela había conocido a uno de los hermanos Waldron, que le contó que su familia tenía estancias en la Patagonia. Era el año 1920, Rex fue a la oficina Waldron de Londres y lo aceptaron como cadete para la estancia Cóndor. En el mismo barco que tomó, viajaba otro cadete para la misma firma ganadera, era Eric Davies, una gran persona que después estaría más de 40 años como administrador de Cóndor.

Estuvo poco tiempo en Cóndor y siguió como cadete en la sección Ci Aike de la estancia Kimiri Aike, que quedaba en Chile, propiedad también de la familia Waldron. Al igual que Tapi Aike, en Santa Cruz, son de esos lugares desolados donde en invierno se registran las más bajas temperaturas de la zona. Después Rex fue administrador de Kimiri Aike.

En esos años Rex conoció a Tommy Smith una vez que las tres hermanas pasaron por Kimiri Aike, acompañando a su padre. En enero de 1932 se casaron e irían naciendo Anne, John y Susan. Unos años después de haberse casado se trasladarían a Coy Inlet.

Rex Hewlett trabajó con su suegro hasta que éste falleció y él se hizo cargo de la administración de la estancia. Trabajó en el campo hasta los 80 años.

En 1983 su hijo John Hewlett  fue como administrador a Coy Inlet, junto a su esposa, Mayo Mackenzie y sus hijos, Leslie e Ivonne, después de haber administrado otras estancias en Chile y Argentina.

Estuvo frente a Coy Inlet hasta el año 2000, cuando Leslie se hizo cargo de la conducción, con una importante majada dentro de los estándares más exigentes. El establecimiento está próximo a cumplir su 130 aniversario.